La reciente aparición de focos de fiebre aftosa en Hungría y Eslovaquia ha generado preocupación en el sector ganadero español, especialmente en regiones como Salamanca. Juan Luis Delgado, presidente de Asaja Salamanca, ha solicitado una mayor vigilancia en las transacciones de ganado hacia cebaderos, subrayando la necesidad de extremar precauciones al introducir animales en el país.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha informado que la fiebre aftosa es una enfermedad vírica altamente contagiosa que afecta a ungulados domésticos y salvajes, incluyendo bovinos, ovinos, caprinos y suidos. Aunque el riesgo de introducción en España se considera bajo, debido a la distancia geográfica y al seguimiento de movimientos de riesgo, se mantienen medidas preventivas estrictas.
Estas medidas incluyen la prohibición de importación de animales y productos de riesgo de países afectados, así como la implementación de protocolos de bioseguridad en explotaciones y vehículos de transporte. Además, se enfatiza la importancia de la limpieza y desinfección de medios de transporte y la sensibilización sobre el riesgo existente.
En caso de detección de un foco en España, se aplicarían medidas de erradicación inmediata, como el sacrificio de animales infectados y la eliminación de productos que puedan vehicular el virus. La vacunación solo se consideraría si no se logra el control con las medidas anteriores.
El MAPA ha identificado cinco comarcas de Salamanca como zonas de alto riesgo debido a factores como la densidad de animales y los sistemas de producción empleados. La vigilancia pasiva en estas áreas es crucial para detectar cualquier signo de la enfermedad y notificarlo a los servicios veterinarios oficiales.
Los síntomas de la fiebre aftosa incluyen fiebre alta, lesiones vesiculares dolorosas en mucosas y epitelio, salivación excesiva, cojeras y postración, afectando principalmente a bovinos y porcinos. La transmisión puede ocurrir por contacto directo, vía inhalatoria o a través de objetos contaminados.
La vacunación, aunque efectiva, no garantiza inmunidad cruzada entre los distintos serotipos del virus, por lo que se requiere una vacuna específica para cada serotipo. Ganaderos de la comarca de La Fuente de San Esteban han expresado preocupaciones sobre posibles efectos secundarios de la vacunación, basándose en experiencias pasadas.
En el caso del porcino, algunos ganaderos, como Bernardo García, se muestran reacios a vacunar sin una necesidad evidente, debido a la variabilidad en la efectividad de las vacunas según las cepas del virus. El MAPA destaca que la fiebre aftosa es una enfermedad de categoría A, lo que implica la aplicación de medidas de erradicación inmediata según la normativa europea.
A diferencia de otras enfermedades como la lengua azul o la enfermedad hemorrágica epizoótica, la fiebre aftosa requiere medidas más drásticas, incluyendo restricciones de movimiento en un radio de 10 km alrededor del foco y, en casos necesarios, vacunación de emergencia seguida de sacrificio sanitario.
El MAPA continúa monitoreando la situación y actualizando las medidas preventivas para proteger la sanidad animal en España, instando a ganaderos y veterinarios a mantener una vigilancia constante y a reportar cualquier sospecha de enfermedad de manera inmediata.
