Salamanca afronta mediciones obligatorias de radón en 233 municipios por su alto riesgo

Salamanca afronta mediciones obligatorias de radón en 233 municipios por su alto riesgo

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El Consejo de Seguridad Nuclear ha confirmado que Salamanca es una de las provincias españolas con mayor presencia de gas radón en sus construcciones. Así se refleja en el último informe que detalla, municipio por municipio, dónde es obligatorio medir la concentración de este gas radiactivo en lugares de trabajo y viviendas con plantas bajas o sótanos.

De los 362 municipios salmantinos, solo Florida de Liébana y Forfoleda quedan fuera de esta clasificación. Los otros 360 figuran en zona 1, donde se recomienda la medición, o zona 2, donde es obligatorio medir por superar los 300 becquerelios por metro cúbico, nivel establecido como límite para la exposición prolongada.

En concreto, 127 municipios están en la zona 1, mientras que 233 han sido incluidos en la zona 2, lo que supone un 64 % del total provincial. Esta normativa, en vigor desde hace un año, obliga a mediciones mínimas de tres meses y preferentemente entre octubre y mayo, cuando las condiciones climáticas favorecen la acumulación del gas en interiores.

El radón es un gas noble, incoloro, insípido e inodoro, derivado del uranio. La Organización Mundial de la Salud lo ha calificado como agente cancerígeno por contener isótopos que desprenden polonio, plomo y bismuto, incrementando en un 16 % el riesgo de cáncer de pulmón en quienes lo respiran. De hecho, se considera la segunda causa de este tipo de tumor tras el tabaco y, en personas no fumadoras, una de las principales causas de cáncer torácico.

La normativa nacional pone especial atención en los espacios situados en sótanos y plantas bajas, donde la concentración de radón es mayor. Sin embargo, los materiales de construcción empleados en algunas edificaciones también pueden favorecer su presencia en niveles superiores. Por ello, el informe advierte que la vigilancia no debe limitarse exclusivamente a zonas subterráneas.

El gas radón se genera por la desintegración radiactiva del uranio presente en rocas, suelos y aguas subterráneas. Esa es la razón por la que alcanza mayores concentraciones en espacios cerrados y mal ventilados, como garajes, trasteros o bajos de viviendas. Los especialistas recomiendan aumentar la ventilación natural, sellar grietas y utilizar materiales como yeso o masillas para evitar filtraciones.

En Salamanca capital, catalogada como zona 2, el servicio de Prevención de Riesgos Laborales del Complejo Asistencial ya estudia la normativa para realizar mediciones en el nuevo hospital, que cuenta con áreas subterráneas. Esta tarea se realizará con apoyo de los expertos en Radiofísica, responsables de la evaluación de los niveles de radiación en centros sanitarios y edificios públicos.

La OMS advierte que el riesgo de cáncer de pulmón por exposición a radón se multiplica en personas fumadoras o exfumadoras, aunque también afecta a no fumadores, con miles de casos anuales asociados a este gas. La combinación con el humo del tabaco potencia su capacidad cancerígena, ya que ambas sustancias actúan de forma sinérgica sobre el tejido pulmonar.

Las recomendaciones para reducir la exposición incluyen ventilar con regularidad las estancias, especialmente en plantas bajas, y cerrar accesos que conecten con sótanos. Asimismo, se sugiere instalar sistemas de extracción en lugares con alta concentración y realizar mediciones periódicas para comprobar la eficacia de las medidas adoptadas.

En la provincia de Salamanca, el reto será coordinar las inspecciones en los 233 municipios de zona 2, garantizando el cumplimiento de la normativa y la protección de la salud de la población. Según los expertos, la detección temprana y la adopción de soluciones constructivas pueden reducir significativamente el riesgo de exposición prolongada al radón.

La nueva normativa estatal establece un marco de actuación claro para empresas y administraciones públicas, obligando a garantizar condiciones seguras en edificios y centros de trabajo. El Consejo de Seguridad Nuclear subraya que las mediciones deben hacerse con instrumentos homologados y personal especializado, para asegurar resultados precisos y definir intervenciones adecuadas en cada caso.


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