La suspensión de un fármaco clave deja sin tratamiento a cientos de pacientes, con impacto crítico en regiones como Salamanca
La interrupción de la producción de un medicamento fundamental para tratar infecciones parasitarias ha generado una fuerte inquietud en la comunidad médica europea. La retirada del praziquantel del mercado ha dejado a numerosos pacientes sin una alternativa terapéutica viable, especialmente en zonas donde enfermedades como la hidatidosis tienen alta prevalencia, como es el caso de la provincia de Salamanca.
El praziquantel es un antiparasitario utilizado para combatir infecciones provocadas por gusanos planos, entre ellos el que causa los conocidos como ‘quistes del perro’. Se trata de una enfermedad zoonótica, que se transmite desde animales domésticos o salvajes al ser humano. El parásito tiene un ciclo de vida complejo que comienza en herbívoros como vacas y ovejas, y se completa en carnívoros como perros o zorros, cuyos excrementos contienen huevos microscópicos que pueden llegar fácilmente al entorno humano.
El contagio puede producirse por contacto directo con un animal infectado o al tocar objetos contaminados. Una vez en el cuerpo humano, los huevos del parásito forman quistes, mayoritariamente en el hígado (en seis de cada diez casos) y en los pulmones en una proporción menor pero clínicamente relevante. El tratamiento puede implicar cirugía, aunque en muchas situaciones el abordaje más seguro y menos invasivo es el farmacológico, ahora seriamente afectado.
La retirada del medicamento ha dejado a los hospitales sin suministro. El único producto comercial disponible, llamado Biltricide, ha cesado su distribución y solo quedan existencias mínimas en algunas farmacias hospitalarias. Países como Alemania, Bélgica, Rumanía, Suecia, Suiza y España ya han declarado oficialmente su desabastecimiento.
Los especialistas alertan de que esta carencia tendrá consecuencias sanitarias inmediatas. En primer lugar, pacientes diagnosticados no podrán acceder al tratamiento adecuado, y en segundo lugar, los centros médicos se verán forzados a importar el medicamento desde otras regiones del mundo, donde su precio puede llegar a multiplicarse por cinco. Esta diferencia representa una carga financiera significativa para hospitales públicos, como el de Salamanca, que podría ver cómo su gasto anual pasa de poco más de 100.000 euros a cerca de 600.000 si recurre a proveedores externos.
En estudios realizados a nivel continental sobre la prevalencia de la hidatidosis, Salamanca ha sido una referencia debido a su elevado número de casos. En esa región, los registros clínicos han documentado más de medio millar de ingresos en los últimos años por esta infección, lo que subraya su impacto en la salud pública local.
Además del riesgo para las personas con enfermedades crónicas, la escasez de praziquantel también afecta a poblaciones migrantes y personas retornadas de países con alta incidencia de infecciones tropicales, quienes dependen de este fármaco como parte de sus tratamientos habituales.
Organizaciones médicas han solicitado la intervención urgente de las autoridades sanitarias nacionales y europeas, con el objetivo de restablecer el suministro y evitar que cuestiones de carácter comercial dejen sin tratamiento a quienes lo necesitan. También se pide implementar políticas de regulación de precios y garantizar el acceso a medicamentos esenciales como parte del derecho a la salud.
