Ofensiva relámpago: Estados Unidos anuncia la captura de Maduro tras bombardeos en Caracas

Ofensiva relámpago: Estados Unidos anuncia la captura de Maduro tras bombardeos en Caracas

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Explosiones estremecen la capital venezolana en plena madrugada mientras Washington confirma que el líder chavista ha sido detenido por fuerzas especiales. El gobierno interino en Caracas denuncia una intervención extranjera y exige pruebas de vida.

Venezuela amaneció sacudida por una operación militar sin precedentes. En la madrugada del sábado, múltiples explosiones estremecieron Caracas, especialmente en el sur de la ciudad, donde se ubican instalaciones estratégicas del Estado. Horas después, el presidente estadounidense Donald Trump anunció públicamente que Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, han sido capturados por fuerzas especiales de élite estadounidenses y trasladados fuera del país.

La confirmación llegó a través de una publicación en redes sociales del mandatario norteamericano, quien calificó la operación como un éxito total en la lucha contra el narcotráfico y en favor de la libertad del pueblo venezolano. Trump adelantó que ofrecerá más detalles en una comparecencia desde su residencia en Florida.

En Caracas, los sonidos de detonaciones comenzaron cerca de las 2:00 de la madrugada, hora local. Vecinos de diversas zonas —como La Guaira, El Hatillo, Higuerote y Barquisimeto— reportaron el sobrevuelo de aeronaves a baja altura, interrupciones del suministro eléctrico y daños en instalaciones militares. Las imágenes que circularon en redes sociales mostraban a civiles huyendo de las explosiones, mientras las calles quedaban en penumbra.

Según informes locales, al menos diez objetivos militares y logísticos habrían sido alcanzados, entre ellos el aeropuerto de La Carlota, el Palacio Federal Legislativo y la base de helicópteros de Higuerote. Fuerte Tiuna, el complejo militar más importante del país, también fue blanco de ataques.

La vicepresidenta Delcy Rodríguez declaró en televisión nacional que el paradero de Maduro es desconocido y exigió a Estados Unidos una prueba de vida inmediata del mandatario y de su esposa. Además, denunció que los ataques han causado víctimas mortales entre civiles y militares, aunque no ofreció cifras concretas.

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, difundió un mensaje desde un lugar no revelado, en el que calificó los hechos como una agresión imperialista y llamó a la movilización armada del pueblo. “Nos enfrentamos a un acto de guerra, pero responderemos con dignidad y coraje”, aseguró.

Pocas horas antes de su captura, Maduro había declarado que su gobierno estaba dispuesto a negociar con Washington en materia de narcotráfico. También advirtió sobre los intentos de Estados Unidos de imponer un cambio de régimen con fines económicos.

La administración interina venezolana, que asegura seguir en funciones, emitió un comunicado condenando el ataque como una violación flagrante de la soberanía nacional, citando los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas. El texto hace un llamado a la comunidad internacional para que intervenga diplomáticamente y evite una mayor escalada del conflicto en América Latina.

El gobierno venezolano ha declarado el estado de Conmoción Exterior en todo el país y ha activado los mecanismos de defensa nacional, solicitando la solidaridad de movimientos aliados y de organismos internacionales como la ONU, CELAC y el Movimiento de Países No Alineados.

Rusia fue uno de los primeros gobiernos en pronunciarse. A través de un comunicado oficial, condenó la intervención y advirtió que se trata de un precedente grave que podría desestabilizar la región. Otros países como Irán, Cuba y Bolivia también han rechazado la ofensiva.

Mientras tanto, España ha confirmado que todo el personal de su embajada en Caracas se encuentra fuera de peligro. El gobierno español ha hecho un llamado a actuar conforme al Derecho Internacional y se ha ofrecido como mediador para alcanzar una solución pacífica.

El líder de la oposición en España expresó preocupación por la comunidad española en Venezuela y exigió una transición ordenada hacia un gobierno liderado por figuras opositoras venezolanas. Por su parte, sectores políticos polarizados han pedido posiciones más contundentes tanto contra Maduro como contra la Administración Trump.

La Agencia Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) ha cerrado el espacio aéreo venezolano a vuelos comerciales por razones de seguridad, confirmando que continúa la actividad militar en curso.

En las últimas semanas, Estados Unidos había intensificado su campaña de presión, incluyendo ataques a embarcaciones en el Caribe que supuestamente transportaban drogas. Se sospecha que el operativo contra Maduro se planificó tras el fracaso de negociaciones y el rechazo del gobierno venezolano a abandonar el poder.

El impacto de la operación ha sido inmediato. Caracas permanece parcialmente militarizada y hay cortes eléctricos en sectores como Santa Mónica, Los Teques, 23 de Enero y todo el sur de la ciudad. Tropas resguardan el Palacio de Miraflores y las principales arterias urbanas, mientras persiste el temor a nuevos enfrentamientos.

Aunque no hay una cifra oficial de víctimas, se teme que el número de fallecidos y heridos pueda aumentar en las próximas horas. La situación humanitaria en algunas zonas afectadas comienza a deteriorarse, y organizaciones civiles han pedido corredores de emergencia para la población.

Con la figura de Maduro fuera de escena —al menos temporalmente— se abre un nuevo capítulo en la historia reciente de Venezuela, cuyas implicaciones a nivel regional aún están por determinarse.

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