Hace dos décadas, el 11 de marzo de 2004, Madrid se estremeció con el ataque terrorista más devastador en la historia de Europa. A las 07:34 de la mañana, explosiones sacudieron cuatro trenes en la red de Cercanías de Madrid, con apenas minutos de diferencia entre ellas, dejando un saldo desgarrador de 193 muertos y más de 2.000 heridos en las estaciones de Atocha, Santa Eugenia y El Pozo.
El presidente José María Aznar (PP) suspendió la campaña electoral dos días antes de las elecciones generales, mientras el juez Olmo se hacía cargo de las investigaciones. Aunque inicialmente se especulaba con la posible autoría de ETA, pronto Arnaldo Otegi descartó esa posibilidad, señalando hacia una «resistencia árabe», pero el Gobierno confirmó que era obra de ETA.
Las tensiones políticas aumentaron cuando el PP, liderado por Mariano Rajoy, insistió en que ETA era la responsable, mientras críticas acusaban al Gobierno de ocultar la verdad sobre la implicación yihadista. La jornada de reflexión antes de las elecciones fue marcada por manifestaciones frente a la sede del Partido Popular. El ministro del Interior, Acebes, anunció detenciones vinculadas al atentado.
El día de las elecciones, el PSOE alcanzó la victoria con 164 escaños, mientras que el PP bajó a 148, en una jornada marcada por la participación del 77%. Dos décadas después, el recuerdo de aquel fatídico día sigue vivo, recordando la importancia de la unidad y la lucha contra el terrorismo en Europa.
