España afronta uno de los episodios más graves de incendios forestales de los últimos años, con trece grandes fuegos activos que ponen en riesgo a poblaciones enteras y zonas de alto valor natural. Para hacer frente a la emergencia, más de 1.000 militares de la Unidad Militar de Emergencias (UME) se han sumado a bomberos y brigadas forestales en distintas comunidades autónomas.
La situación más crítica se vive en Ourense, donde las llamas han arrasado ya unas 3.000 hectáreas y amenazan con extenderse a varios núcleos habitados. Las condiciones meteorológicas, marcadas por una ola de calor, viento intenso y vegetación extremadamente seca, han complicado las labores de extinción y provocado varios heridos entre los equipos de intervención.
En Castilla y León, el fuego ha obligado a evacuar a más de 5.000 personas, incluidas familias que viven cerca de Las Médulas, enclave catalogado como Patrimonio de la Humanidad. En Madrid, un incendio en Tres Cantos ha causado la muerte de una persona y ha originado cerca de 200 desalojos. Andalucía también está en alerta por el foco de Tarifa, que ha forzado la salida de más de 2.000 vecinos y turistas de la zona costera.
Hasta la fecha, se calcula que más de 59.000 hectáreas han sido devoradas por las llamas en lo que va de año, una cifra que sigue creciendo a medida que se suceden nuevos focos. Las autoridades señalan que, además de las condiciones extremas, en varios casos podría haber intervención humana, ya sea por negligencia o de forma intencionada.
El Gobierno mantiene todos los recursos disponibles activos, incluyendo medios aéreos y terrestres, además de cooperación internacional para lograr contener una oleada de incendios que amenaza con convertir este verano en uno de los más devastadores de la última década.
