El Ministerio de Transportes ha destinado cerca de dos millones de euros a la reparación de tramos de la antigua N-630, ahora convertida en vía de servicio de la A-66, en zonas como Nava de Béjar, Buenavista y Salamanca. Sin embargo, la Autovía de la Plata, principal eje viario de la región, sigue acumulando baches y hundimientos sin que se anuncien soluciones a corto plazo.
Las obras, que se extenderán durante dos meses y medio, mejorarán 27 kilómetros de carreteras convencionales, incluyendo la N-620 en Aldehuela de la Bóveda y la SA-20 en Salamanca. Aunque estas intervenciones son necesarias, contrastan con el abandono de la A-66, cuya degradación ha provocado incluso una recogida de firmas tras un accidente atribuido al mal estado del firme.
Vecinos y transportistas critican que, mientras se arreglan vías secundarias, la autovía —usada diariamente por miles de vehículos— sigue siendo un peligro. El tramo salmantino, en particular, presenta graves deficiencias desde Puerto de Béjar, donde el asfalto se agrieta y deforma sin que las promesas de reparación se materialicen.
Aunque en 2023 se anunció una inversión de 2 millones para mejorar el tramo urbano de Béjar, el proyecto sigue en fase de redacción. Mientras, los conductores se ven obligados a circular por carreteras alternativas, como la renovada N-630, para evitar los riesgos de la A-66.
El Ministerio no ha respondido a las demandas de actuación urgente en la autovía, priorizando en cambio obras menores que, aunque útiles, no solucionan el problema principal: una vía clave para la región, cada vez más insegura.
