Las calles peatonales del centro de Salamanca, concebidas como un espacio seguro para los viandantes, se han convertido en un caos de tráfico durante las horas de carga y descarga. Pese a la existencia de un Bando Municipal de 2021 que regula horarios, zonas y el sentido de circulación, su aplicación es prácticamente inexistente, lo que pone en riesgo la seguridad de los peatones.
En estas calles, vehículos circulan en ambos sentidos y superan los 20 km/h establecidos como límite. Esta situación transforma las áreas peatonales en un entorno estresante, donde caminar entre furgonetas y camiones se convierte en una experiencia peligrosa. Aunque el bando detalla restricciones claras y un orden específico, la realidad demuestra que estas normas son ignoradas a diario.
Regulaciones ignoradas en la «almendra» de Salamanca
El Bando divide el centro peatonal, conocido como la almendra de la ciudad, en cuatro zonas:
- Zona A: Prohíbe el acceso a vehículos sin autorización en calles como Toro, Concejo y Prior, indicando puntos específicos para carga y descarga.
- Zona B: Restringe la actividad a las mañanas, entre las 7:00 y las 10:30, en áreas emblemáticas como la Plaza Mayor y la Rúa Mayor.
- Zona C: Permite la carga y descarga hasta las 11:00 en vías peatonales con limitación de estacionamiento.
- Zona D: Solo autoriza la carga en puntos señalizados.
El incumplimiento es evidente: vehículos acceden fuera de horario, ignoran las restricciones de sentido y generan situaciones de peligro, especialmente en calles estrechas y transitadas como Libreros o Horno Primera.
Problemas históricos y desregulación actual
La situación no siempre fue así. Durante el mandato de Julián Lanzarote como alcalde, las calles peatonales estaban reguladas con bolardos retráctiles que controlaban el acceso. Solo los vehículos autorizados con tarjetas especiales podían entrar, y los accesos y salidas estaban claramente delimitados. Sin embargo, este sistema se eliminó progresivamente, dando paso al desorden actual.
La creación de plataformas únicas, donde aceras y calzada comparten espacio, ha agravado el problema. En calles como Zamora o Palominos, dos vehículos pueden cruzarse al mismo tiempo, obligando a los peatones a pegarse a las paredes para evitar ser atropellados. Según denuncias, «ahora es peor que cuando había aceras».
Quejas a la Policía Local sin soluciones claras
La asociación Radiotaxi ha expresado reiteradamente su preocupación ante la Policía Local, pero el problema persiste. Calles como Libreros, donde los coches tienen que dar marcha atrás para ceder paso, o Jesús, una vía estrecha que ahora permite doble sentido, ejemplifican la falta de regulación. Antes, estas calles tenían sentidos únicos que evitaban conflictos.
El caos afecta también a los taxistas, quienes a menudo enfrentan conflictos con pasajeros que exigen atravesar calles peatonales donde el tráfico irregular lo permite. Aunque está prohibido, la permisividad con otros conductores genera un sentimiento de frustración en los usuarios del servicio.
Terrazas y cambios en el diseño urbano
Otro factor que complica la situación es la proliferación de terrazas en calles que anteriormente funcionaban como accesos o salidas del centro. Por ejemplo, Sánchez Barbero y Felipe Espino han perdido su funcionalidad original debido a estos cambios, dificultando aún más la circulación controlada.
Falta de cumplimiento y denuncias políticas
El Bando establece que la Policía Local es responsable de garantizar el cumplimiento de las normas y aplicar sanciones. Sin embargo, su atención parece centrarse más en cuestiones como la circulación de bicicletas o patinetes eléctricos, dejando de lado el caos vehicular. El concejal socialista Chema Collados ha denunciado esta situación en repetidas ocasiones, calificándola de «inaceptable». Según él, calles como Concejo o Zamora, donde circulan vehículos en ambas direcciones cada mañana, representan un riesgo evidente para la seguridad.
«Los peatones deberían sentirse seguros en estas calles, pero hoy eso no ocurre», advierte Collados. La permisividad actual, asegura, puede derivar en accidentes graves si no se toman medidas inmediatas.
El centro peatonal de Salamanca, pensado para priorizar al peatón, se ha convertido en un espacio peligroso y desorganizado, donde el cumplimiento de las normas parece ser la excepción y no la regla.
