Aunque el concepto de inflación es muy conocido a nivel general, en los últimos años ha tenido un protagonismo creciente debido a sus altos tipos, que están atacando a los fondos de empresas y particulares de manera muy acusada. Esta situación ha llevado a que muchas personas se cuestionen sobre el hecho de tener su dinero acumulado en cuentas corrientes y que planteen recurrir a fondos de inversión u otros productos financieros para que su dinero no se devalúe.
El escenario es complejo: la crisis económica generada por el Coronavirus y especialmente por los conflictos de Ucrania e Israel ha hecho que sociedades como la española se enfrenten a un tipo de inflación que ha llegado al 8,4 % en 2022, marcando límites históricos. Esto ha desembocado en una preocupación justificada para particulares y empresarios: si las cosas están más caras, el dinero que se tiene en el banco ahora vale menos que hace unos meses.
¿Qué opciones hay para invertir ese dinero con seguridad y lograr interesantes porcentajes de interés con los que combatir la inflación? Las entidades bancarias cuentan con diferentes fórmulas adaptadas a distintos perfiles de inversores particulares que conviene tener en cuenta si llega el momento de plantearse este tipo de acciones de ahorro.
Fondos de inversión
Un fondo de inversión es un plan de inversión colectiva. Los bancos se convierten en los gestores de un capital aportado por sus clientes y, con ese total, invierten en distintos fondos con el objetivo de generar beneficios. En caso de que ocurra así, los márgenes obtenidos son repartidos entre todos los clientes en función de la cantidad de capital aportada. Los fondos de inversión son un método para invertir con asesoramiento y gestión profesional.
Los bancos son los que se encargan de seleccionar los paquetes más rentables a los que dedicar el capital y manejan el dinero durante el tiempo acordado en el contrato del producto financiero. De manera habitual, los clientes pueden elegir el nivel de riesgo que quieren correr a la hora de hacer la inversión.
Esto estará asociado a los márgenes de beneficios que se pueden obtener: un fondo de mayor riesgo siempre podrá ganar más para el cliente, pero también se elevan las posibilidades de pérdida. En ese sentido, algunas entidades ofrecen acceso a herramientas que permiten simular inversiones con el objetivo de que el usuario pueda familiarizarse con este tipo de procesos y, sobre todo, estudiar casos concretos de inversión antes de jugarse su dinero.
Planes de pensiones
Los planes de pensiones son un sistema de ahorro por el que una persona va introduciendo ciertas cantidades de dinero a lo largo del tiempo para rescatarlas en el momento de la jubilación. Aunque existen paquetes con muy diferentes características, las ventajas comunes a todo plan de pensiones son las siguientes:
Se suelen establecer unas aportaciones periódicas y puntuales. Esto va generando un capital que los gestores del banco invierten en fondos seguros. Todo ello con el objetivo de que el dinero que el cliente mete en el plan vaya creciendo con los intereses obtenidos.
- Se establece una cantidad de aportación máxima anual, que suele fijarse en torno a los 1.500 euros al año.
- El perfil de riesgo también es adaptable a los deseos del cliente, aunque de manera habitual es un tipo de inversión que se mueve en operaciones de tipo conservador o moderado: el objetivo último es que el inversor se encuentre con una cantidad de dinero extra para compensar su pensión estatal.
- Está asociado a beneficios fiscales, puesto que las cantidades aportadas pueden desgravarse del IRPF, lo cual supone un ahorro adicional a largo plazo.
- Ofrecen unas condiciones de rescate antes de la edad de jubilación en escenarios como un desempleo de larga duración, enfermedad grave, fallecimiento o incapacidad laboral.
Depósitos bancarios
El tercer sistema de inversión para hacer frente a la inflación con seguridad y sin demasiadas complicaciones es el de los depósitos bancarios. La fórmula de obtención de intereses se logra del siguiente modo: el cliente destina una cantidad de dinero, que será depositada en el banco durante un plazo de tiempo determinado.
En las condiciones del contrato se fijará un interés, que será el que gane la persona una vez que se haya cumplido el periodo establecido. Se trata de una fórmula de inversión para perfiles muy conservadores, ya que el cliente conoce de antemano qué cantidad de dinero va a obtener al finalizar el contrato del servicio financiero. Además, el capital está protegido por el Fondo de Garantía de Depósitos en cantidades de hasta 100 000 euros, por lo que ante cualquier circunstancia ajena al propio banco, el cliente recuperaría su inversión si su capital inicial está por debajo de esa cifra.
Es una fórmula recomendada para personas que no tienen grandes conocimientos financieros, pero quieren revitalizar sus ahorros con unos intereses que pueden paliar la devaluación del dinero a causa de la inflación. Precisamente por ello son muy fáciles de contratar: en muchos casos se puede hacer cómodamente a través de Internet con tan solo entrar a la aplicación del banco y yendo al apartado concreto de sistemas de inversión.
Estos son los tres tipos de fórmulas que más habitualmente son utilizadas por las personas para hacer frente a la inflación y evitar que su dinero se deprecie. Conviene recordar estas son herramientas que luego cada entidad bancaria puede adaptar con ventajas adicionales, distintos tipos de interés y otra serie de condiciones, por lo que resulta interesante estudiar las ofertas que hay en el mercado para dar con la más conveniente para cada caso.
Sea cual sea la elección realizada, lo cierto es que cualquiera de estos tres sistemas de generar ingresos extra es interesante en el contexto actual, en el que la inflación está haciendo que muchas familias pierdan poder adquisitivo por el hecho de tener su dinero en cuentas corrientes que no generan intereses.
