El Ayuntamiento de Béjar enfrenta un significativo desembolso económico para asegurar la apertura de la estación de esquí La Covatilla por otra temporada más. La necesidad de revisar y poner a punto el telesilla que da acceso a las pistas más altas ha generado un gasto considerable, siendo esta una condición impuesta por la Junta de Castilla y León para otorgar el permiso de apertura.
El coste total de la revisión del remonte asciende a aproximadamente 250.000 euros, una cantidad que ha sido repartida en fases para aliviar la carga financiera del ayuntamiento. La primera fase, realizada el año pasado, ya implicó un gasto de unos 40.000 euros. Ahora, la segunda fase, que tiene un presupuesto de 114.950 euros, es crucial para permitir que la estación funcione este invierno.
A pesar de estos esfuerzos, el futuro de La Covatilla sigue siendo incierto. La estación, propiedad del Ayuntamiento de Béjar desde 2014, ha sufrido una serie de dificultades, incluyendo una temporada pasada particularmente desastrosa, con apenas 17 días de operación efectiva. Ante estos desafíos, el consistorio ha decidido buscar la privatización de la gestión de la estación, con la esperanza de que una empresa privada pueda asumir la gestión operativa y financiera.
El proyecto de revitalización de La Covatilla no solo incluye la reparación del telesilla, sino también la mejora del sistema de nieve artificial, la modernización de las instalaciones y la creación de actividades que desestacionalicen su uso, con el objetivo de atraer visitantes fuera de la temporada invernal. Sin embargo, estos planes se han visto retrasados y su éxito dependerá en gran medida de la capacidad del Ayuntamiento para encontrar un socio privado dispuesto a invertir en la estación.
Este esfuerzo por mantener operativa La Covatilla es parte de un plan más amplio para revitalizar la economía local, que incluye una inyección de casi cinco millones de euros procedentes de un fondo de reconversión industrial financiado por la Junta de Castilla y León y la Diputación. Sin embargo, el reto de hacer de La Covatilla una operación viable y sostenible sigue siendo enorme, especialmente en un contexto de cambios climáticos que afectan la disponibilidad de nieve y la rentabilidad de las estaciones de esquí en general.
