Casi 400.000 pólizas han salido a la luz desde la creación del Registro Único de Seguros
Se trata de pólizas de seguros de vida la mayoría de ellas vinculadas a productos financieros como préstamos o tarjetas.
Desde que el Registro Único de Seguros se pusiera en marcha en el año 2007, alrededor de 400.000 pólizas han salido a la luz, permitiendo que los herederos de las personas fallecidas conocieran la existencia de estos seguros y pudiesen cobrar las cantidades que les correspondían.
Ausbanc había detectado que numerosas pólizas de seguro de vida se quedaban sin cobrar, porque los herederos y beneficiarios de la persona fallecida desconocían que ésta tuviera contratado algún seguro de vida o de accidentes con cobertura de fallecimiento. Se trataba, en su mayoría, de pólizas que estaban unidas a la contratación de determinados productos bancarios, como tarjetas o préstamos, y cuya existencia sólo se podía advertir leyendo detenidamente las condiciones de cada uno de estos contratos.
Lo más frecuente es que este tipo de seguros pasaran inadvertidos a los herederos y, por lo tanto, las indemnizaciones que les habrían correspondido nunca fueran reclamadas a las compañías aseguradoras.
Se trata sin duda de uno de los mayores éxitos de Ausbanc, que tras un duro trabajo de más de seis años tuvo la gran satisfacción de ver como el 14 de noviembre de 2005 se promulgó la Ley 20/2005 sobre la creación del Registro de Seguros de Cobertura de Fallecimiento. La Ley entró en vigor el 15 de mayo de 2006, y establecía un plazo de seis meses para la publicación del Reglamento que ordenaría el funcionamiento del Registro. Aunque sufrió varios retrasos y no fue hasta el 19 de abril de 2007 cuando se aprobó el Reglamento, y el Registro comenzó a ser una realidad a partir del mes de junio de 2007.
Es sin duda un gran avance para los consumidores que ha traspasado fronteras. Ausbanc a través de su red de Ausbanc Internacional que aglutina a más de 18 países, ha dado a conocer este Registro en diversos foros internacionales promoviendo que varios países de Iberoamérica hayan puesto en marcha registros de seguros de vida similares, siguiendo la estela marcada por esta asociación.









