La Nochevieja Universitaria desde dentro
Por si todavía queda alguien que no lo sabe, ayer se celebró en Salamanca la Nochevieja Universitaria, una gran fiesta de la que hay que ver las dos caras de la moneda.
La del que la disfruta y la del trabaja para que sea disfrutada. A mí, me tocó divertirme el año pasado, pero este año quise aportar mi granito de arena para que este evento sea posible.
Es una noche que se trabaja desde lejos. Venta anticipada, patrocinio, organización... Muchas horas de esfuerzo para los que hacen que esta gran fiesta sea posible. Pero, sin lugar a dudas, el momento de la verdad llega el día de la Nochevieja. Ahí, a la Policía Local y a nosotros, los colaboradores, nos toca poner un poco de orden entre la multitud.
Hay poco espacio en los accesos a la Plaza Mayor y mucha gente que quiere pasar. Miles y miles de jóvenes que piden gorros, vasos y gominolas: ahí empieza el caos. La policía intenta organizar la entrada y salida de la multitud, pero es imposible. La multitud y las copas de más, complican mucho nuestra labor en la distribución del “cotillón”. Gracias a Dios, la mayoría de los jóvenes se muestran respetuosos y nos facilitan nuestra labor, pero siempre hay 50 u 80 cafres que se meten en medio de la civilización y acaban con la paciencia de cualquiera.
Intentan introducir botellas de cristal en el recinto, algo que saben que está prohíbido; además, intentan robar parte del material que hay que distribuir y atentan contra el mobiliario público. Por suerte, son pocos, así que no hay que darles importancia.
Tras las campanadas, llega el otro momento de caos. Los que antes se peleaban por entrar, ahora se pelean por salir e ir a sus bares y pubs favoritos. Pues bien, esta salida se complica cuando hay escaleras de por medio. Las caídas y empujones se suceden, pero, afortunadamente, todo son sustos y nada grave. En fin, un nuevo año universitario al que se pone punto y final en Salamanca. Dicen que el 2012 que está a punto de comenzar será el último de nuestras vidas, así que habrá que disfrutarlo lo máximo posible. Felices fiestas.









