Virgen de la Vega, Patrona de Salamanca
La imagen de la Virgen de la Vega es la joya más valiosa en orfebrería, de Salamanca y de toda España.
Está formada por un núcleo de madera, cubierta y chapeada de láminas de bronce y cobre, bruñidas de oro. Está adornada de piedras preciosas y esmaltes.
Es de estilo románico-bizantino, avanzado, de finales del s.XII o principios del s.III. Representa muy bien a la “Teótocos”. O sea, que expresa el dogma definido en el concilio de Éfeso, el año 431, de que María es verdadera Madre de Dios, ya que Ella engendró a Jesús en quien hay dos naturalezas, divina una y humana otra, pero no hay más que una sola persona divina.
En la Vega del Tormes, en la que hoy está la Fundación “Rodríguez Fabrés” había en los siglos VIII-XII, una modesta ermita en la que se veneraba una imagen con el título de Nuestra Señora de la Antigua.
En el año 1160, vinieron a esta ermita y erigieron un convento, los Canónigos Regulares de San Agustín, procedentes de San Isidoro, de León. De este hecho hay documentación. Pero no tenemos documentación de cómo sustituyeron la imagen de la Virgen, que debió de ser modestísima, por esta nuestra tan valiosa. Hay constancia documental de que en estas fechas había en Salamanca, en la calle la Rúa, muy buenos orfebres y esmaltistas procedentes de Limonges, Francia. Se supone que los Canónigos encargaran esta nuestra preciosa imagen a esos acreditados orfebres, para venerarla en nuestra iglesia románica, a finales del s.XII o principios del s.XIII.
Ya en adelante hay mucha constancia documental de la gran devoción de Salamanca a esta imagen y advocación.
La devoción a la Virgen de la Vega fue creciendo en la ciudad y en la provincia, sobre todo en los lugares en que los fieles habían donado a la Virgen tierras o dedicado a ermitas. Citemos: Ledesma, Hornillos, Villoria y Villoruela.
Como la devoción a la Virgen iba siempre en crecimiento, bajo el celo y el amor de los Canónigos Regulares de San Agustín, se renovaban el convento y la iglesia; las ofrendas en joyas y el mobiliario litúrgico fue siempre creciendo.
-¿Desde cuándo la Virgen de la Vega es Patrona de Salamanca?
- Desde tiempo inmemorial. Al menos desde el s.XV en el que ya hay documentos en que se nombra a la Virgen de la Vega como Patrona de Salamanca y su tierra. Cuando existió mayor devoción a la Virgen de la Vega fue en los siglos XV, XVI y XVII.
Es célebre la fecha del 6 de mayo de 1618 en el que el Concejo de Salamanca, representando al pueblo, emite el voto inmaculista, ante la Virgen de la Vega, en su iglesia junto al Tormes. Defender con la sangre que María es Inmaculada desde el primer instante de su ser. La Universidad lo emite el día 26 de octubre del mismo año. Y el Cabildo en 1653.
La Virgen de la Vega fue Patrona de muchas instituciones. Existía una Cofradía de Hortelanos en el s.XVI que tenía por Patrona a la Virgen de la Vega, aunque la documentación que tenemos es de 1600.
Una de las manifestaciones más abundantes de la devoción de Salamanca por su Patrona, eran las rogativas para pedir a la Virgen la lluvia en tiempos de sequía.
Hay constancia documental en varios siglos, de los tesoros que tenía la Virgen de la Vega por las innumerables ofrendas y exvotos de los fieles.
Comienza a declinar la devoción a la Virgen de la Vega con la guerra de Sucesión en el s.XVIII. En septiembre de 1707 las tropas inglesas y portuguesas, partidarias del Archiduque Carlos, saquearon la ciudad y robaron todos los tesoros de propiedad de la Virgen donados por los devotos durante siglos. Se supone que la imagen de la Virgen esconderían para que no la pudieran profanar o dividirla en retazos que serán como joyas vendibles. Saquearon hasta los sepulcros de la iglesia.
Se restableció la devoción y la Cofradía hasta el siglo siguiente en que, igualmente, por la guerra de la Independencia, otra vez fue saqueado el tesoro restablecido.
El historiador de Salamanca, Villar y Macías, dice de las tropas napoleónicas: “El inmoderado afán de causar daños les hacía desmantelar los techos de las casas de los arrabales y de la misma ciudad, sobre todo, muchos de los edificios públicos como el Colegio y el Convento de la Vega, Mostenses y Jerónimos. El Colegio de la Vega fue incendiado y profanado hasta en los sepulcros”.
Los años 1808 a 1812 son catastróficos para Salamanca y para la sede la Virgen de la Vega. Pasados estos años, D. Francisco Lucas, último Canónigo regular de San Agustín, congrega a varios antiguos cofrades de la Virgen para gestionar la restauración de la imagen y trasladarla a la iglesia de San Polo y reavivar su devoción.
La imagen de la Virgen se traslada, pues, a la próxima parroquia de San Polo en 1812. Pero la iglesia de San Polo, también amenaza a ruinas. Hay peligro de que la imagen sea robada. Hubo que trasladarla a la iglesia de San Esteban de los PP. Dominicos en 1842.
El obispo, D. Narciso Martínez Izquierdo, reavivando la devoción a la Virgen de la Vega decretó que todos los años se celebrase solemnemente su fiesta el día 8 de septiembre, día de la Natividad de la Virgen, y coincidiendo con las ferias y fiestas de la Ciudad y provincia.
En la iglesia de San Esteban se veneró con devoción muy decaída hasta el 1904 en que pasa a la capilla del Presidente en la Catedral Nueva de Salamanca.
En 1943, por mandato del Sr. Obispo, Fray Francisco Barbado Viejo, muy interesado en restablecer la devoción a la Virgen de la Vega, pasa al retablo de la Catedral Vieja, donde hoy se venera. Surgió entonces la Cofradía de la Virgen que hoy lleva por título: “Damas de la Virgen de la Vega”.
La impulsaron y siguen sosteniendo los canónigos de la Catedral.
De año en año el Ayuntamiento y el pueblo van acrecentando su devoción a la Virgen de la Vega.
Un signo de esta devoción son los muchos matrimonios que piden celebrarse ante la imagen de la Virgen. Cada vez más padres y padrinos al ser bautizadas ponen el nombre de María Vega.
Francisco García y García,
Canónigo-Capellán de la Asociación Virgen de la Vega










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