
Doce años de "Lectura en voz alta" en Peñaranda de Bracamonte
El jueves, 5 de enero en el zaguán del Centro de Desarrollo Sociocultural de la Fundación, se celebró una nueva edición de esta iniciativa.
En esta ocasión, una treintena de Cuentos infantiles para adultos fueron los protagonistas junto con una sorpresa: la narradora Charo Jaular contó y encantó con sus historias de solidaridad, de amor y de amistad.
Durante los últimos doce años y en la víspera del Día de los Reyes Magos, la Biblioteca Municipal de Peñaranda, ubicada en el Centro de Desarrollo Sociocultural, convoca a sus usuarios para vivir la lectura de una manera especial: en voz alta, como una fiesta. Durante este tiempo, cerca de 1.000 personas han escuchado a más de 300 lectores que han leído sus poemas, relatos, canciones o fragmentos favoritos e, incluso, han compartido sus propios textos: microrrelatos sobre sus lugares de lectura, cartas a los Reyes Magos…
Bajo el guión y la batuta de Florencia Corrionero y María Antonia Moreno, en esta edición, se leyeron treinta cuentos infantiles agrupados en cuatro apartados: Como el amor, Como la osadía, Como lo diferente y Como la amistad. Esta selección, elaborada desde la Sala infantil de la Biblioteca, recorre la obra de algunos de los escritores e ilustradores más importantes de la literatura infantil (Gianni Rodari, Gustavo Martín Garzo, Elena Odriozola, Leo Lionni, Daniel Monedero, Óscar Pérez, Tomi Ungerer…); nos descubre el clasicismo y la sabiduría de los cuentos clásicos de China o África y nos hace sonreír con la frescura de nuevos títulos (Te regalo un cuento, Yo, La gran fábrica de las palabras…).
La sorpresa: Charo Jaular
Cada año, en esta ya tradicional Lectura en voz alta, la Biblioteca gusta de sorprender a sus usuarios; y esta vez la sorpresa vino de la mano de la narradora Charo Jaular, quien hizo las delicias de todos contando e interpretando Las lagartijas, La vaca que puso un huevo, El cazo de Lorenzo y La ovejita que vino a cenar. Historias con mucha verdad, vestidas de color y alegría.
Y como la amistad, el amor y la vida están hechos de pequeños (e importantes) detalles, detallan desde la FGSR, la Biblioteca Municipal regaló piruletas dulces de múltiples sabores a los asistentes, "con el deseo de que en el nuevo año seamos osados y nos atrevamos a reír y a soñar, y que nos alimentemos, también, con palabras", explican.
Fuente: FGSR









