Un primer paso
Hace ya algún tiempo, no puedo detallar cuanto, permití a mis pensamientos que expresaran con papel y lápiz aquello que nunca podía hacer la voz; permití a mis emociones florecer tras un bonito velo que ocultaba un rostro; dejé, en definitiva que las palabras hablaran por sí solas.
Me di cuenta en ese momento que nunca había escuchado a mi pensamiento. Hasta ahora, había sido un cúmulo de palabras que se movía ágil dentro de una cabecita loca que nunca para; sin orden, sin sentido; como aquel grupo de personas que se mueven aun no sabiendo el destino final. Escribir no fue más que chillarle al mundo con gritos silenciosos un sentimiento que salía de mí.
¿Por qué no poder compartir esos sentimientos, sensaciones o emociones con todos aquellos que lo necesitaran? Así comenzó una andadura, que da pie hoy a ésta; que espero sea de vuestros agrado. Y es que aquí hoy, doy un nuevo paso que como el bebé que comienza a andar es un poco inseguro y lento; pero firme.
Una nueva andadura que irá paso a paso, porque como bien citó Antonio Machado y luego cantó Serrat: “Caminante no hay camino, se hace el camino al andar”.










Comentarios